Dije thangka pintado a mano
Un templo que se lleva · Miniatura pintada a mano · Pieza única
Sellada dentro de un gau —el santuario portátil tradicional del Himalaya—, una thangka pintada a mano descansa sobre el pecho. Durante siglos, viajeros, pastores y peregrinos han llevado gau como este: un templo que se lleva. Suficientemente pequeño para viajar; suficientemente completo para contemplar.
Iconografía
- Deidad de triple rostro entronizada en un loto, entre nubes y flores
- Pintada enteramente a mano sobre lienzo con finos pigmentos minerales
- Detalles dorados delicados por toda la miniatura
- Estuche de cobre con acabado dorado, coronado por un vajra
La tradición del gau
El gau es la caja-amuleto tradicional del Tíbet y el Himalaya —llevada al pecho, guardaba pequeñas imágenes sagradas, reliquias u objetos bendecidos—. Este ejemplar está trabajado en cobre con acabado dorado; un cordón trenzado permite llevarlo como collar o, sobre una peana, convertirlo en un santuario de viaje para el escritorio, el altar o la partida.
Lo que aporta
Las thangkas en miniatura se han llevado desde antiguo como compañeras del viaje y la vida diaria — una imagen de protección, serenidad y bendición junto al corazón. Lo que esta ofrece es íntimo y silencioso: un instante de calma que cabe en la palma de la mano.
Detalles
- Pieza única — pintada a mano; cuando encuentre su hogar, se habrá ido
- Aprox. 6 cm (2,4 pulgadas) de alto
- Estuche gau de cobre, acabado dorado, remate de vajra
- Cordón trenzado como collar; compatible con peana
- Llega en caja protectora, listo para regalar
¿Curioso por conocer la figura del interior? Lee nuestra guía de la cultura del thangka — las ocho deidades que verás con más frecuencia.